Apropiación cultural en Oaxaca: el llamado urgente a construir el inventario del patrimonio que vive en las comunidades
- LEI A.C.
- 29 ene
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La historia se ha contado varias veces, aunque con distintos protagonistas. Una campaƱa publicitaria que alteró el traje tradicional de la mujer del Istmo de Tehuantepec; el uso comercial del nombre y la imagen de la Guelaguetza; textiles mixes reapropiados por empresarias de la moda sin vĆnculo con los pueblos que los crearon. En todos los casos, el patrón se repite: expresiones culturales vivas utilizadas fuera de su contexto comunitario, sin consentimiento y sin reglas claras.
Frente a estos antecedentes, Litigio EstratĆ©gico IndĆgena hizo un llamado pĆŗblico a la SecretarĆa de Cultura de Oaxaca para avanzar en la construcción del Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial del estado de Oaxaca, una herramienta que permitirĆa proteger jurĆdicamente las expresiones culturales de los pueblos originarios.
En entrevista, Mariana YƔƱez Unda, vicepresidenta de Litigio EstratĆ©gico IndĆgena, explicó que la creación de este inventario responde a una obligación internacional asumida por el Estado mexicano. En particular, al ArtĆculo 11 de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que ordena identificar y definir los elementos culturales que forman parte del patrimonio de las comunidades.
YÔñez Unda señaló que la ausencia de este registro ha dejado a los pueblos en una situación de vulnerabilidad frente a usos comerciales indebidos. Por ello, planteó que el inventario funcione como una plataforma digital pública, en la que las propias comunidades inscriban los elementos de su cultura que decidan proteger: danzas, saberes, textiles, celebraciones, músicas y prÔcticas que siguen vivas en el territorio.
El inventario, explicó, tendrĆa como objeto establecer un listado claro de los elementos del patrimonio cultural inmaterial cuya titularidad pertenece a las comunidades. De esta manera, empresas y particulares podrĆan identificar quĆ© expresiones culturales son susceptibles de uso mediante convenios y cuĆ”les requieren autorización expresa, generando reglas claras y evitando apropiaciones.
MĆ”s que una medida administrativa, la propuesta apunta a una polĆtica cultural de fondo: pasar de la reacción posterior a la apropiación cultural, a una estrategia preventiva basada en el reconocimiento jurĆdico de la cultura viva. En un estado donde la identidad se construye desde lo comunitario, el inventario aparece como una herramienta clave para que la cultura deje de ser mercancĆa y sea reconocida como un derecho colectivo.
