Adiós a los cipreses: rectificar también es gobernar, la lección que dejó la reforestación del Cerro del Fortín
- LEI A.C.

- hace 2 días
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Hay decisiones públicas que también enseñan. Hace algunos días, el presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Raymundo Chagoya, encabezó una jornada de reforestación en el Cerro del Fortín con ejemplares de ciprés. La iniciativa buscaba contribuir a la recuperación de uno de los espacios naturales más emblemáticos de la capital.
Sin embargo, Litigio Estratégico Indígena A.C., el artista plástico Markoa Vázquez, especialistas y ciudadanos advirtieron que el ciprés no es una especie propia del Área Natural Protegida del Cerro del Fortín y alertaron sobre los riesgos ecológicos que implica introducir vegetación ajena al ecosistema, pues puede alterar el equilibrio ambiental y desplazar a las especies nativas.
La observación fue atendida. Los cipreses fueron retirados.
Al ser entrevistado, Carlos Morales, presidente de Litigio Estratégico Indígena A.C., reconoció la decisión del presidente municipal Raymundo Chagoya de atender las observaciones formuladas por especialistas y ciudadanos. Sostuvo que la protección del Cerro del Fortín exige decisiones respaldadas por criterios científicos y por el conocimiento de quienes han estudiado ese ecosistema. Añadió que rectificar cuando existen razones técnicas suficientes fortalece la conservación del patrimonio ambiental de Oaxaca y envía un mensaje de apertura al diálogo entre autoridades y sociedad.
En tiempos en que con frecuencia los errores se defienden hasta el absurdo, reconocer una equivocación y corregirla merece destacarse. La gestión ambiental exige escuchar a la ciencia, a quienes conocen el territorio y a la ciudadanía. Ninguna autoridad está exenta de equivocarse; el verdadero problema surge cuando se insiste en el error.
La protección del Cerro del Fortín requiere decisiones sustentadas en criterios ecológicos y en el respeto a las especies nativas que durante siglos han dado identidad a ese paisaje. Rectificar en este caso evitó que una buena intención terminara generando un impacto ambiental contrario al objetivo de conservar este espacio.
Errar es parte de la condición humana. Tener la humildad de reconocer el error y corregir el rumbo también lo es. En materia ambiental, esa disposición representa un acto de responsabilidad pública que fortalece la confianza ciudadana y recuerda que cuidar la naturaleza también implica saber escuchar.




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